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Pensando en voz alta : ELACT

PENSANDO EN VOZ ALTA

ELACT

Me imagino que hoy, mis lectores -alguno habrá-, esperan que les hable del resultado de las elecciones celebradas ayer. Tiempo habrá de departir y analizar las mismas. Pero quiero hacer una minúscula reflexión, que igual no viene a cuento, pero, me apetece:

«Vivimos unos momentos confusos o, deberíamos decir, de desvergüenza. Momentos en los que el prestigio de muchas personas y muchas instituciones está a un nivel más bajo que el propio suelo. Lógicamente si la reputación de las instituciones ha bajado o desaparecido es por actuación de humanos. Humanos qué con sus malos haceres, arrastran al lodo, no solo su honor, sino el honor de un despacho, una empresa, una universidad o incluso un país; y ese deshonor queda suspendido sobre los suyos, sobre su familia, herederos y paisanos. Por desgracia, nadie se acuerda de todo lo bueno que alguien ha hecho en la vida, se acuerda de aquello que hizo mal, por muy minúsculo que fuere. Por eso hay que actuar lo más diligentemente posible, hacer las cosas lo mejor que cada uno sepa procurando que las huellas que se vayan dejando sean señales claras y diáfanas; de tal suerte que cuando uno deje su actuación, aquel que tome el relevo lo haga con pleno conocimiento y claridad, sin oscurantismos ni dobleces».

Si alguien en algún momento no actúa como es debido y personalmente sabe que ha dado un traspiés, le recomiendo que haga suyo los siguientes versos (del prólogo del libro Vuelvo a encontrar mi azulMaría Teresa Cervantes-): «Acepté la derrota: silenciosa sentencia/ y una lágrima honda que el corazón retuvo/ Era mi dignidad y, me di por vencida».

Hay personas, qué con su actuación diaria, con el bien hacer a lo largo de su vida, son tenidas en el recuerdo y los corazones de sus próximos cuando ocurre lo inevitable como la muerte. Y son éstos quienes validan su buena reputación. Tenemos en Cartagena un caso muy patente y querido, Lola Fernández Moreno (baluarte fundamental que fue de la Universidad Popular, entre otras actividades) fallecida en el año 2013. Su vida y su trabajo siguen en el recuerdo, da nombre, por ejemplo, a un concurso de microrrelatos promovido por el ELACT (Encuentro Literario de Autores en Cartagena). Concurso que este año ha cumplido su VII edición. El ELACT es un encuentro, que tiene lugar cada año, próximo al día del libro, 23 de abril. Esta VII edición tuvo lugar los días 25, 26 y 27 de este, casi finiquitado, mes abrileño. Los responsables procuran actuar de manera impecable para que el prestigio de dicho Encuentro trascienda en el tiempo y pueda convivir más allá cuando otros tomen las riendas. El nombre de Cartagena, lo he dicho en muchas ocasiones, tiene que estar por encima del bien y del mal.

¿Qué se ha tratado en este VII ELACT? Jueves, 25, desde Murcia -ciudad invitada- se desplazaró una representación de PALIN, UN PROYECTO INTEGRAL DE CULTURA, formada por Asensio Piqueras, Paco Rabadán, Conchi Domingo y Raúl Gómez. Nos pusieron al día de las actividades culturales que llevan a cabo, tanto en Murcia capital, como en el resto de la Región. Especial hincapié se hizo en las distintas Ferias del Libro que desarrollan a lo largo y ancho de la Comunidad. Los sinsabores que sufrieron hasta poner en pie, en el mes de septiembre pasado, después de 10 años, la de Murcia. Se habló largo y tendido de la posibilidad de hacer lo mismo en nuestra ciudad de Cartagena. Personalmente, alguien me acompañará, me comprometo a hacer todo lo posible y lo imposible para que tenga lugar.  

El viernes, 26, se trató un tema interesante cuál es LA EDICIÓN EN CARTAGENA de la mano de José Alcaraz (Balduque) y Javier Sañinas (Malbec). Nos contaron de las dificultades que tienen a la hora de editar, distribuir, de lo que ellos ganan y de los que ganan otros que menos trabajo desarrollan. Del baile de autores, de los buenos y malos manuscritos…en fin de un mundo no muy conocido por el común de los mortales, pero que todo aquel que se acercó a ISEN -centro que acogió estas jornadas- salió con las ideas un poco más claras.

Sábado, 27, último día, aprendimos sobre un tema muy importante dentro del mundo de la literatura: LITERATURA, ¿CALIDAD O MERCADOTECNIA? Nos ilustraron dos muy buenos autores, Cartagena, Ignacio Borgoñós y Murcia, Victor Mirete. Podemos resumir la intervención de ambos con estas palabras: “Se mueven por pasión, y en su moral personal queda el deber de tomar los caminos que crean oportunos para encontrar sus huecos en la calidad y en la mercadotecnia literaria”.

Después de esta intervención se dio paso a la clausura de las jornadas con la entrega del nombramiento de «PATRONA» del VII ELACT a Amalia Fernández Moreno. A continuación, se hizo entrega del VII Premio de Microrrelatos ELACT “Lola Fernández Moreno”, con la presencia de la hermana de la homenajeada, Esperanza Fernández Moreno, y de José Luis Martínez, representante de la principal empresa patrocinadora (MTorres) de las jornadas y del propio certamen de microrrelatos. Así pues, tras unas palabras emotivas e inspiradoras de ambos, Francisco Marín leyó el acta y veredicto del premio, siendo el ganador de esta edición el calahorrano y residente en Madrid don Ernesto Ortega Garrido con su microrrelato Tierra de hombres. Recibió el premio, en su nombre, su amigo y compañero Fernando Da Casa.

Como broche final al ELACT, a las 19:00 h., José Antonio Jiménez Barbero presentó su obra, ganadora del Premio de novela Palin 2018, El demonio escondido, en la librería Santos Ochoa, entidad colaboradora de estas jornadas.

En la mente de los organizadores está la estructura de lo que será, salvo imponderables, el VIII ELACT.

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