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Cortinas de humo, por Ramón Galindo

Y con esto poco a poco las sandeces se van multiplicando como si de una epidemia se tratase. Y lo malo de esto es que los infectados de idioteces tengan la capacidad de contagiar a los demás, que ante tal infección no cabe más vacuna que algo de culturilla, razonamiento y lógica.
Esta semana el ranking de estupideces ha estado muy reñido entre el ministro Garzón y el “maillot amarillo” y cabeza de carrera y a la sazón Presidente del Gobierno.
El primero por sus declaraciones de no comer carne ¡Tiene cojones! Pero así son estos comunistas no quieren que el pueblo coma carne, mientras ellos se atiborran a marisco. Y así, de esta manera “El Niño del bodorrio” se habrá quedado tan fresco.
El segundo, va a visitar a una base de tropas españolas en misión internacional y se dirige a ellos como: “Soldados y soldadas” -le han faltado los soldades-. Me imagino, y con conocimiento de causa, lo que entre las sonrisas disimuladas por las mascarillas se les vendría a la mente a esos militares.
Pero bueno esto suele pasar entre gente inculta que desconoce la gramática del idioma en el que hablan, pues en las Fuerzas Armadas la soldada es el haber económico o paga, igual que la Coronela es una bandera, la generala un toque de corneta para emergencias, la marinera es l una prenda del uniforme y la sargenta era una albarda que portaban los sargentos de los Tercios o una herramienta de carpintero; y que es precisamente la ley que regula la incorporación de la mujer a las FAS la que no hace distingos entre sexos, precisamente para reforzar la igualdad y donde clara y literalmente en su Artículo Primero, Punto 3, dice: “La mujer podrá alcanzar todos los empleos militares. En las denominaciones de los mismos no existirá distinción terminológica alguna con el varón”.
Sencillamente se trata de repasar la lección de los géneros, creo que de gramática de primaria.
Y sin duda es por ello que a “estos incultos” les importe un pito que los alumnos aprueben o no, si ha quedado más que demostrado que inútiles como ellos pueden alcanzar puestos tan altos. Claro ejemplo aparte de los anteriormente nombrados, como en flamante nuevo Ministro de Cultura y Deportes, incapaz de pasar de matricularse en primero de carrera y que
-coloquialmente hablando- le suspendían hasta el recreo. Pero no es el único caso, se puede llegar a ser alcalde, concejal, diputado o secretario de estado, que a modo de manada de borregos sólo sirven para ser achuchados por el perro del pastor, o ¡Eso sí! Para descubrir los tratamientos de las mejores peluquerías o cambiar las compras en el mercadillo del pueblo o la revistilla de venta por correspondencia a las buenas boutiques. También los hay de los que acuden al escaño sin lavarse el pelo, esos se lo gastan en otros menesteres más “alucinantes”.
Y es así entre tanto “inútil, inutila e inutile” que a veces pienso que lo hacen para distraernos de el desastre en el que nos sumergen, que con la gasolina más cara de la historia, la electricidad convertida casi en un lujo y sabiendo impuestos, recortando pensiones y alargando la vida laboral de los ciudadanos, se gastan 122.000 millones al año en subvenciones que en la mayoría de los casos revierten en publicidad para reclamar más subvenciones o para decirnos lo bien que lo hacen.


RAMON GALINDO

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