Salud

EL ABOGADO DE LA SAL

EL ABOGADO DE LA SAL

Tener salero o ser salado significa en sentido figurado ser simpático, caer en gracia a las personas, tener ese encanto especial que a todos nos gusta, mientras que ser soso, o un huevo sin sal, es todo lo contrario. Entonces ¿por qué recelamos de la sal hasta el punto de renunciar a uno de los placeres de la vida?

Según la NASA, la energía eléctrica producida de forma natural en el fondo del mar pudo haber dado origen a la vida en la TIerra hace 4000 millones de años. Los científicos afirman que el calor, LA SAL y la alcalinidad ayudaron a estimular a las PROTOCÉLULAS en las profundidades de los océanos. Si esto es así, ¿por qué tendría que ser mala la sal?, quizás se debería cruzar más la información entre las distintas disciplinas de la ciencia.

El doctor DiNicolantonio  publicó recientemente un libro donde destacó datos al respecto del consumo de sal en la población  durante el  pasado siglo, los datos recabados  constataron  que  se consumían mucha más sal que ahora, buena parte para conservar los alimentos, sin que por ello se  engrosaran las cifras de enfermedades cardiovasculares o hipertensión. Como consecuencia de la llegada de las neveras decayó mucho la necesidad de la sal pero a pesar de ello no hubo beneficios para la salud.

Antes de “ponerme la toga” para hacer de abogado de la sal (ya que vivimos en tierra de salinas) y defender nuestro derecho a condimentar nuestros platos al punto de sal, es necesario entender que hay  relación  observada  entre la TENSIÓN ARTERIAL ELEVADA, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo II, el síndrome metabólico, la gota, la obesidad e incluso el cáncer. Hay un factor común que subyace en todas estas condiciones de salud, LA RESISTENCIA A LA INSULINA, esta se genera principalmente por  exceso de consumo de AZÚCAR añadido a los alimentos y bebidas junto al CEREAL DE TRIGO en todas sus elaboraciones,  para cerrar el  círculo  de toxicidad  se advierte además un elevado uso de  ACEITES VEGETALES y la MARGARINA igualmente perjudiciales en el mismo sentido (además de otras fuentes de grasas trans). Por desgracia pocas personas saben que la tensión arterial sube por una combinación de factores desencadenantes como son LA RESISTENCIA A LA INSULINA (que provoca valores altos de insulina que irrita las arterias), en segundo lugar concurre el bloqueo parcial del óxido nítrico (molécula necesaria para la dilatación vascular) por exceso de ÁCIDO ÚRICO resultante del metabolismo de la FRUCTOSA (el azúcar contiene un 50% de fructosa y un 50% de glucosa) y por último una deficiencia de ciertos micronutrientes y minerales como el MAGNESIO. Todo esto  puede pasar por alto tanto a facultativos como a los ciudadanos que hacemos la compra  a diario, porque “LOS INTERESES” se encargan de dirigir la atención hacia otras cosas, como la sal,  para  apartar las miradas de lo que ya es obvio.

El 72% del sodio que consumimos procede de alimentos y bebidas manufacturadas y solo el 8% de los alimentos naturales. Los expertos consultados aseguran que consumir menos de 5.6 gramos de sal al día o más de 12.5 gramos es perjudicial para la salud. Las encuestas alimentarias en nuestro país señalan que nuestro consumo promedio por habitante y día es de 9.8 gramos, por lo que no parece que sea razonable que se aconseje bajar el consumo de sal para mejorar la Salud Pública máxime cuando se sabe que sólo el 8% de la población experimentará un aumento o disminución de la tensión arterial cuando se AUMENTA O SE DISMINUYE el consumo de sal.  La sensibilidad a la sal puede aumentar con la edad pero se puede neutralizar con un aporte adecuado de POTASIO, es mejor evitar el déficit de potasio que reducir el sodio (una buena dieta mediterránea es alta en potasio). Con una dieta muy estricta baja en sodio las personas sensibles que ya padecen hipertensión podrían reducir sus cifras (de manera insustancial) pero es un objetivo difícil de conseguir. Si recargamos mucho de sal a las personas, más de 12.5 gramos día, el 20% no lo soportará, pero está igualmente probado que otro 20% EXPERIMENTARÁ UNA SUBIDA DE TENSION ARTERIAL SI LE DAMOS MENOS DE 7.5 GRAMOS DIA DE SAL. Se estima que solo ente el 30% y el 50% de los hipertensos (posiblemente los que tienen la renina baja) son sensibles a la sal pero si no eres hipertenso la sal tampoco te hará subir la tensión arterial. En estudios CONTROLADOS (los más fiables) publicados en PubMed puede verse que la reducción de la sal no afecta  a la MORTALIDAD  GENERAL ni a la incidencia de enfermedades del corazón y que, al contrario, AUMENTA LA MORTALIDAD GENERAL EN PERSONAS CON INSUFICIENCIA CARDÍACA (que tanto abunda en nuestros mayores). La doctora Sally Fallon Moral (presidenta de Weston A. Price Fundation) señaló que en 1991 ya se publicó a cerca de la necesidad mínima de sal fijándola en 7.5 gramos día (3g de sodio) “con menos de esta cantidad se desencadena una cascada de hormonas para recuperar sodio de flujo de desechos que hacen vulnerables a las personas con enfermedad cardíaca o problemas renales, esto es bioquímica probada”, aseveró la doctora.

Con estos datos en la mano ya sabe lo que debe hacer al respecto, ya que la OMS ha fijado una recomendación errónea de solo 5 gramos diarios de sal para la población general. Esto nos lleva de nuevo a la dieta mediterránea que es naturalmente rica en potasio y suficiente sal.

En España hay un 43% de hipertensos y un 31% de personas con síndrome metabólico, con estas cifras los expertos han criticado mucho que se ponga la sal en el punto de mira y se pierda la atención de la resistencia a la insulina y la falta de potasio en las dietas, con una insulina más baja el riñón eliminaría bien el sodio y el agua, mientras que un buen aporte de potasio compensaría cualquier efecto alcista del sodio (el café también provoca excreción de sodio por la orina).

REPASANDO LA EVIDENCIA:

El doctor DiNicolantonio en su libro The Salt Fix explica que se ha probado mediante curva de glucemia que la reducción de sal puede provocar RESISTENCIA A LA INSULINA (pésima noticia para la Salud Pública general y en particular para diabéticos  y personas que padecen síndrome metabólico). Aunque descendiera algo la tensión arterial, por la reducción de sal, disminuiría la proporción entre colesterol total y colesterol bueno, aumentarían los triglicéridos y todo ello llevaría a un incremento en el riesgo cardiovascular (¡menuda paradoja!). La dieta baja en sodio afecta negativamente a la SALUD ÓSEA ya que el cuerpo extrae el sodio que le falta del hueso y con ello comienza una reacción en cadena que acabará en perdida de MAGNESIO Y CALCIO (MUY MALO para la población mayor que está  tratándose de osteoporosis y que en añadidura toma diuréticos). El doctor e investigador sigue explicando que el mito que identificó y perpetuó  la sal como causa de hipertensión se basó en el estudio DASH-SODIO publicado en NEJM 1997. En este estudio convergen varios factores de riesgo (no solo la sal) que pueden identificarse en la conclusión del trabajo: “una dieta baja en sal, rica en fruta y vegetales con productos lácteos bajos en grasa y una menor cantidad de grasas saturadas y grasas totales, PODRÍA, reducir sustancialmente la presión sanguínea”. A este  y otros estudios el periodista y divulgador científico más popular de los EEUU Gary Taubes respondió: “La controversia de los beneficios de consumir poca sal, si los hay, constituye una de las disputas más extensas, vitriólicas y surrealistas de toda la ciencia médica, los investigadores que creen que han detectado tales beneficios fueron engañados por influencia confusa de otras variables, la tensión arterial ha disminuido tanto en los participantes de estudios donde se consumía poco AZÚCAR como en el estudio de referencia  DAS-SODIO, PERO ESTO HA SIDO IGNORADO CONVENIENTEMENTE, termina Taubes”. Los críticos aducen que desde que el Departamento de Agricultura y el Instituto Nacional de la Salud de los EEUU apoyaron la teoría de la sal como factor causante de hipertensión, se la trató como enemigo público, y de esta manera se daba la impresión de que se estaba haciendo algo por disminuir  la  cifra de hipertensos en el país. Paralelamente un estudio publicado en la revista Hipertensión por la Asociación Médica Americana encontró que BAJOS NIVELES DE SODIO EN LA ORINA ESTABAN RELACIONADOS CON MAYOR RIESGO CARDÍACO (esto valdría la pena controlarlo mediante test analíticos de rutina).

En los últimos 30 años los más destacados estudios no han conseguido relacionar la sal con la presión arterial elevada, a continuación trasladaré las conclusiones de cada uno de ellos.

– J.Chronic Dis 1987 .Concluyó que “tras una alimentación ALTA EN SAL el número de personas que experimentaron elevaciones de la T.A fue prácticamente EL MISMO que el que registró BAJADAS de la T.A, un buen numero permaneció igual”.

-NHANES 1 (publicado en LANCET 1998):”Estos estudios NO respaldan las recomendaciones de una disminución de rutina en el consumo de sodio”.

-NHANS 2 (publicado en AJM 2006):”Los tipos de alimentación BAJOS EN SODIO produjeron tasas de MORTALIDAD MÁS ELEVADAS EN PERSONAS CON ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR”.

-ROTTERDAM (publicado en Europe  Journal Epidemiology 2007):”A partir de este y otros estudios NO se ha podido establecer el efecto de la sal alimentaria en los parámetros clínicos cardiovasculares ni en la mortalidad general dentro del rango de consumo que se observa comúnmente en los países occidentales”.

ROTTERDAN (publicado en JBMR 2011)”La hiponatremia leve (sodio bajo) en adultos mayores  está relacionada con MAYOR RIESGO DE FRACTURAS VERTEBRALES Y NO VERTEBRALES “.

-COCHRANE (revisión 2003):”Hay poca evidencia de los beneficios a largo plazo de CONSUMIR POCA SAL”.

-COCHRANE 2004 “Se detecta una reducción de un 3.5% en los hipertensos y un 1% en los  normotensos  cuando reducen la sal. Las intervenciones en Atención Primaria PRODUCEN REDUCCIONES MÍNIMAS A LARGO PLAZO”.

-COHRANE 2011 “Reducir la cantidad de sal NO proporciona beneficios claros en términos de probabilidad de mortalidad o experimentar una enfermedad cardiovascular, en realidad AUMENTAN los riesgos cardiovasculares pues aumentan los triglicéridos y se reduce  la proporción entre colesterol total y colesterol bueno”

-CLIN SCI.LONDRES 2008. ”Los tipos de alimentación bajos en sodio producen los PEORES RESULTADOS CLÍNICOS en personas con insuficiencia cardíaca congestiva debido a que se ocasionan efectos renales y neuronales perjudiciales”.

-JAMA 2011 “Una menor  excreción  de sodio en orina estuvo relacionada con una MAYOR MORTALIDAD por enfermedad cardiovascular.

-JAMA “NO SE DEBE CONSUMIR MENOS DE 7.5 gramos de sal porque AUMENTA EL RIESGO DE MORIR sobre todo en DIABÉTICOS, la resistencia a la insulina aumenta en tan solo 7 días.

EN RESUMEN CON NÚMEROS CLAROS.

El doctor Rami Doukky  de Chicago (especialista cardiovascular y profesor de la Universidad de Rush) publicó en diciembre de 2015 en la revista del colegio americano de cardiología Heart  Failure que el riesgo de INSUFICIENCIA CARDÍACA aumentaba un 42% EN LAS PERSONAS QUE RESTRINGÍAN LA SAL frente al 26% que no lo hacían, la probabilidad de morir fue de un 85% mayor en los que RESTRINGÍAN LA SAL, así como también aumentó la posibilidad de estos de ser ingresados por enfermedades cardíacas.

El doctor Sean Lucan de Nueva York (investigador financiado de la Universidad Albert Einstein de Medicina) escribió en un artículo para la Journal of Public Health año 2012 que “no podemos extrapolar que disminuir el sodio podría disminuir el riesgo cardiovascular o de muerte prematura, a pesar de que hay afirmaciones en sentido contrario, no sabemos si reducir el consumo de sal en la población disminuiría el riesgo de estas enfermedades o si salvaría vidas. La relación entre el sodio y la tensión arterial es INCONSISTENTE Y DESDE EL PUNTO DE VISTA CLÍNICO ES INSUSTANCIAL, llevar una dieta baja en sal podría empeorar la incidencia de enfermedades cardiovasculares, y en vez de reducir, aumentar el riesgo de muerte prematura en pacientes de elevado riesgo de enfermedad cardíaca, además, al reducir el consumo de sal podría disminuir la sensibilidad a la insulina y tener un efecto adverso sobre los lípidos en sangre (colesterol bueno y triglicéridos).

A pesar de todo, en los folletos destinados a la intervención dietética de sanos y enfermos sigo leyendo  la recomendación de reducir la sal y que “se podrían evitar 1.700.000 muertes al año en el mundo si se redujera el consumo de sal (como prevenir las muertes de la actual pandemia).”

De otro lado 29 ensayos analizados demostraron consistentemente que los bajos niveles de POTASIO ocasionaron lecturas de tensión arterial sistólicas más altas tanto en PERSONAS MAYORES COMO EN LOS QUE CONSUMÍAN MUCHA SAL (doctor Paul Nelton profesor epidemiólogo en la Universidad  de Taulane Nueva Orleans).

Para terminar el popular doctor Andrew Mente (autor principal del famoso estudio PURE) asegura que “reducir el consumo de sodio DESDE UNA CANTIDAD ALTA A MODERADA  reduce el riesgo de hipertensión pero NO HAY BENEFICIO PARA LA SALUD MÁS ALLÁ  DE ESO, aumentar la ingesta de sal desde una CANTIDAD BAJA A MODERADA, PUEDE AYUDAR TAMBIÉN, por tanto  en este promedio (de 7,5g a 12,5g) es donde  encontramos el mayor beneficio. Es lo que se espera de un nutriente esencial, que en una cantidad elevada sea tóxico y en un nivel bajo cause deficiencia, el nivel óptimo se encuentra en el punto medio”.

Nuestro país está  bien posicionado en el  consumo de sal según las encuestas de alimentación (9,6 g habitante y día), si alguna vez ha dudado en  coger  el salero  cuando le ponen delante un huevo frito o una ensalada, es el momento de disipar sus temores a ciencia cierta. No olvide consumir alimentos ricos en potasio pues compensara la tendencia alcista de la tensión arterial debido al envejecimiento.

Acabo con una frase del cofundador de la Medicina Basada en la Evidencia, el doctor David Sakett cuando se refería a las intervenciones preventivas en Salud Publica: “La agresiva asertividad con que vamos tras un paciente sano, solo puede justificarse si la intervención está BASADA EN EL MÁS ALTO GRADO DE EVIDENCIA QUE GARANTICE MÁS BENEFICIO QUE DAÑO”. 

Parece que este no es el caso de máximo grado de evidencia en la intervención dietética de la población sana ni tampoco de los enfermos. Esta situación se repite una y otra vez tanto en el campo dietético como en el farmacológico es por eso que el profesor y meta-analista John Ioannidis comprobó los bajos estándares de calidad de los estudios, incluidos los de más alto nivel, que se habían publicado en las más prestigiosas revistas, dijo:” Con estos datos llenos de errores y falsedades o exageraciones, los médicos no pueden tomar las mejores decisiones para cuidar a sus enfermos (publicado en PLOS Medicine 2005).

Ahora que  está a punto de finalizar el estudio Predimet  Plus  se demostrará que  la dieta mediterránea es una  “selección ganadora” que disminuye  el riesgo de la mayoría de las enfermedades metabólicas más prevalentes y por supuesto que tiene todos los requisitos para GARANTIZAR  MAYOR LONGEVIDAD. Sería la MAYOR ACCIÓN EN SALUD PÚBLICA relanzarla y reinventarla, pues  a medida que nos alejamos de este patrón alimentario estamos perdiendo el rumbo y la batalla de las medidas preventivas. 

                                       JUAN HIDALGO CABALLERO. 

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar