Rincón literario de Paco Marín

Especial Rincón Literario de Paco Marín: “ A tumba abierta”

Parece ser, casi con toda seguridad, que mañana… 24 de octubre, jueves, se exhumará el cadáver de Francisco Franco Bahamonde. Es por ello que recordamos una novela en la que se recrea “una ficción”… ¿Seguro?

TÍTULO:     A tumba abierta

AUTOR:      Alfonso Domingo

EDITA:       Algaida (2018)

Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 15,5 x 23 cm. Número de páginas: 296. PVP: 20,00 €. ISBN: 978-84-9189-065-2

Va a acabar, restan algo más de 48 horas, el año 2018 y Franco sigue reposando en su tumba en ‘El Valle de los Caídos’. Mucha tinta ha corrido y mucho se ha escrito… entre otras cuestiones… A tumba abierta… ¿Y si, cuando se proceda a exhumar la tumba de Franco, se encuentran el féretro vacío?

Se relata de cómo, por una venganza, robaron en secreto el cadáver de Franco. Esa es la historia que cuenta esta novela, una historia que pone de manifiesto lo que fue el franquismo y ese período oscuro de nuestro pasado más inmediato. Es, asimismo, la historia de la venganza de una víctima de su régimen, una especie de justicia poética que intenta paliar esa anomalía democrática, aunque sea desde el terreno de la literatura, la ficción y el humor…

Humor hay mucho en la historia, pero, humor negro en muchos de sus pasajes… La exhumación del cadáver de Franco levanta y despierta mucha indignación y crispación por un lado y por otro; por la izquierda y por la derecha; por sus enemigos y sus amigos.

El protagonista diseña la operación «Chaplin», con una banda estrambótica, en la que relata cómo pudo haber sido exhumado en secreto el cadáver de Franco de su tumba del Valle de los Caídos, bajo una losa de tonelada y media, algo que parecería, en principio, imposible o digno de una película de Berlanga. El cerebro de esa operación «a tumba abierta» es un niño robado que, con algunos avatares, conseguirá su objetivo. 

Niños robados, prisioneros republicanos cumpliendo condena de trabajos forzados para hacer el mausoleo del dictador, represión hacia los vencidos de la guerra civil, se entremezclan en estas páginas, dignas de un thriller trufado de humor negro, junto a la más rabiosa actualidad. Más de cuarenta años después de que fuera enterrado, al fin Franco salió del Valle de los Caídos.

Este es el momento en que ‘el dictador’ sigue reposando en su lugar de enterramiento. Hay quien opina que: “Es una herencia envenenada de la transición”, “es una anomalía democrática, impensable en otros países”.

No ha entrado, el autor, “en historias políticas” pero el afán de reparación y de justicia sobrevuela toda la novela… novela que se mueve entre la literatura gamberra y la justicia poética.

Alfonso Domingo (Turégano, Segovia, 1955) ha trabajado en prensa escrita, radio y televisión. Periodista especializado en información internacional y reportero de guerra, director de documentales y autor de catorce series; en total más de cien trabajos, algunos doblemente galardonados.

En 2006 dirigió La memoria recobrada, una serie de cinco capítulos, en coproducción con TVE. Dirigió en 2009 Sahelnuestra ribera (Mali, Senegal y Burkina Faso) Bajo Todas las banderas, españoles en la Segunda Guerra Mundial (TVE, Canal de la Historia, Argonauta y TVG). En 2002 codirigió Dormíamos, despertamos, sobre el movimiento 15-M. En 2015 codirigió Héroes invisibles, afroamericanos en la guerra de España. En 2016 dirigió Melchor Rodríguez, el ángel rojo galardonado con el segundo premio del concurso Imaginera del Centro de Estudios Andaluces.

Estudioso de la Guerra Civil española y la postguerra, ha publicado ensayos de historia oral como El Canto del búho (2003), Retaguardia (2004), Historia de los Españoles en la II Guerra Mundial (2009), así como la novela biográfica El ángel rojo (2009). Es coautor de El vuelo del Cuatro Vientos (2003) y autor del libro La serpiente líquida (2005), sobre mitos, ritos y chamanes del Amazonas.

Su primera novela, La Madre de la Voz en el oído, ambientado en la selva amazónica, ganó el premio Feria del Libro de Madrid de 1991. La Estrella Solitaria (2003), que cuenta la epopeya del español Luis Gálvez Rodríguez de Arias en las profundidades del Amazonas, obtuvo el VII premio de novela Ciudad de Salamanca. Con El espejo negro obtuvo el Premio Ateneo de Sevilla en 2011 y con El enigma de Tina logró el Premio Ateneo Ciudad de Valladolid de Novela en 2012. En 2014 publicó La balada de Billy el Niño. En 2018 su libro La serpiente liquida, que también tiene su versión documental en forma de película, ha sido actualizad y reeditada.

Charlamos, nuevamente, con su autor… en vísperas de la exhumación de Franco… 

P.- ¿Cuando, como y por qué nace A tumba abierta?

R.- Hace más de tres años, cuando vi que a pesar de las recomendaciones de la comisión de expertos que se creó sobre el tema del Valle de los Caídos, que aconsejaban sacar al dictador de allí, no se iba a hacer nada, decidí tomarme la justicia literaria por mi mano. Fui ideando un plan para, desde la ficción, hacer que un grupo de personas realizaran esa exhumación, con un desarrollo creíble y verosímil. Posteriormente, otros proyectos creativos fueron haciendo que la novela, con varios capítulos escritos, se ralentizara y postergara. Fue en este verano, cuando empezaron a hacerse públicos los planes del nuevo gobierno, cuando, hablando con mi pareja, ella me animó a retomar el asunto. Lo pensé un par de semanas, le di varios giros a lo que había escrito y también gracias a que varias familias habían conseguido que los juzgados fallaran a su favor para sacar los cuerpos de sus familiares del monumento, se me ocurrió una nueva trama. Y me puse a escribir frenéticamente. Puedo decir, eso sí, que el resultado ha merecido la pena: soy el primer español que ha exhumado a Franco, al menos en la ficción. En el fondo, como algún otro escritor ha comentado, Franco me trae al pairo, me da igual. Pero ahí había un filón y lo que he escrito le va a mi carácter justiciero y quijotesco. 

P.- ¿Cree sinceramente que la exhumación de Franco tendrá lugar, realmente?

R.- Es una promesa del gobierno y una señal de normalidad democrática. Esa anomalía no podría darse en países como Alemania e Italia, que sufrieron el fascismo. ¿Se imagina una tumba como esa para Hitler o Mussolini? Por eso creo que tarde o temprano, se realizará. Será en enero o febrero, pero espero y confío en que se haga. Yo tengo preparada ya una segunda parte de la historia, que dependiendo de cómo vaya el asunto, orientaré en una dirección u otra.

P.- ¿Está de acuerdo con la Ley de Memoria Histórica?

R.- Básicamente, sí. Hay una necesidad de reparación y verdad, de justicia. Aunque el nombre de la ley sea un poco redundante, es necesaria la ley que se debió de hacer en la transición y no se hizo. Hay que dar sepultura digna a los muertos que aún están en los prados y las cunetas, porque es un derecho humano, y una necesidad de muchas familias. Han pasado muchos años desde la guerra, los franquistas sacaron a sus muertos (salvo Paracuellos, que lo dejaron como símbolo) y las víctimas republicanas merecen el mismo trato en un país que tiene una cultura de la muerte, y que piensa que fuera de los cementerios no es digno que estén los caídos. También cambiar la nomenclatura de calles y plazas, retirar monumentos de exaltación de Franco, etc. Me gustaría una ley muy progresista y que ayudara a reparar estas cosas. Se le ha quitado algún carácter, y habría que desarrollarla más, porque, por ejemplo, no se va a hacer nada sobre las incautaciones y los robos que hicieron los vencedores, pero bueno, al menos que se resuelvan algunas cosas como las fosas, las calles, etc. Es fundamental la memoria.

P.- ¿Qué base documental ha usado?

R.- Todas las posibles. Legislación, libros, reportajes de la época, entrevistas personales, todo lo que estaba a mi alcance y que utilizo en otros libros de ensayo o incluso de novela. Y luego, he tenido asesoramiento sobre ciertos temas, como el mundo informático, anestesias, mecánica, etc.

P.- La historia encierra una gran dosis de humor negro ¿fue su intención?

R.- Desde el primer momento. Pensé que no podía escribir esto desde la rabia, ni desde la tragedia o la indignación. Para mi fue un reto personal utilizar el humor en esta historia, quitarle mucha carga política. Fue mi terapia, la manera de poder continuar escribiendo, y un reto personal. En mis novelas a veces hay humor, pero he descubierto una vena en la que voy a perseverar. Primero me tengo que reír yo mismo de mis ocurrencias para que luego puedan reírse los lectores. Humor y amor son mis divisas en el paso por la tierra. Y son la manera de conjurar fantasmas que aún, permanecen ahí, agazapados, en el inconsciente colectivo.

P.- Venda su libro. ¿Por qué hay que leer A tumba abierta?

R.- Bueno, no me gusta ser vendedor, pero sí diría que es un libro en el que cualquier español puede exhumar al dictador como yo lo he hecho. Y si lo exhumamos de nuestras mentes y lo mandamos a donde tiene que estar, es posible que nos quitemos de encima esa losa de su tumba que pesa mucho más que tonelada y media y que aún gravita de alguna manera sobre nuestro presente.

P.- ¿Puede incomodar la historia? ¿Qué ha sido lo más incómodo al escribir la novela?

R.- Bueno, es posible que haya gente que se sienta incomodada, pero yo escribo sin pensar en eso, porque en este país, que tanta autocensura tiene ya, hay que sacudir las cosas de vez en cuando. Si les molesta que saquen de ahí a Franco a algunos “patriotas”, es porque aún tenemos cosas pendientes que arreglar en este país. En todos lados hay gente descerebrada o muy cómplice (y recuerdo que el franquismo fue una dictadura con muchos muertos, aparte de la guerra civil). Para mí lo más incómodo es haber tenido que visitar el valle un par de veces, un monumento que es horrendo estéticamente, propio de una dictadura nefasta, una especie de catafalco faraónico, bendecido de la iglesia, un nido de todo lo peor. No está para reconciliar a nadie, sino para seguir honrando la memoria de los vencedores y de Franco, una humillación perpetua, que contrasta con el sitio de gran belleza donde está erigido.  

P.- Tiene anécdotas, que se puedan contar, alrededor del libro.

R.- Bueno, todo fue encajando, y las ideas fueron viniendo de forma sorprendente. Oía blues mientras lo escribía (es uno de mis géneros favoritos, junto a la clásica) y al final, esa música se coló también en la novela, uno de los protagonistas de la estrambótica banda es un músico de blues. 

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