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Montanaro: COMPAÑÍA DE MAR. CABALLEROS DE TIERRA Y DE MAR SIRVIENDO A ESPAÑA DESDE 1415

COMPAÑÍA DE MAR. CABALLEROS DE TIERRA Y DE MAR SIRVIENDO A ESPAÑA DESDE 1415

“Aunque se llame Compañía de Mar, forma parte del Ejército de Tierra”, así me contestaron hace ya más de cuarenta años, entonces yo era un novel y bisoño marino en mi primera singladura a bordo de la Corbeta Infanta Elena, aquella conocida “PORA FECHOS ALLEND MAR” curiosamente lema adoptado por la Universidad Politécnica de Cartagena años más tarde,  y esto fue en la Comandancia de Marina en Melilla, militares con uniforme de la Armada pero con distintivos del Ejercito orgullosos y hasta soberbios ostentosos, somos más que una unidad…, y es ahora cuando quiero rendirles ese humilde homenaje merecido y sacrificado, hoy que los valores morales y éticos se cuestionan, hoy que el espíritu de sacrifico y superación esta banalizado por el subsidio y el abono permanente a la mediocridad, hoy que la clase política ha tocado fondo y con ella una sociedad aborregada, temerosa y asustada en la más profunda miseria ética y solo nos queda el honor y la gloria de nuestras Fuerzas Armadas, y que mejor que recordar a la Compañía de Mar, una de las unidades más viejas de las Fuerzas Armadas españolas por no decir la más antigua .

Más de cinco siglos de historia en los que han sido clave en la lucha contra piratas, la defensa de plazas españolas en el norte de África o la asistencia a buques que unen Melilla y Ceuta con la Península. Su nombre viene de la época de los Reyes Católicos, sus orígenes se remontan al 17 de septiembre de 1497 la de Melilla, cuando una flota fletada por el duque de Medina Sidonia, Juan Alonso Pérez de Guzmán, bajo el mando de Pedro de Estopiñán y Virués conquista Melilla.

La de Ceuta desde 1415, y bien puede ser una definición exacta la de Caballeros de tierra y mar de los componentes de esta unidad, considerada como la más antigua del Ejército de Tierra, a pesar de la honrosa disputa por la compañía de Melilla, una por situarse cronológicamente su origen en la conquista de Ceuta por los portugueses, mientras que los melillenses no pueden litigar ser más antiguos que la propia ocupación de aquella plaza, en la última década del siglo XV.

Lo cierto es que la labor importantísima que desarrollaron esos 40 hombres de mar, en el traslado de personal y pertrechos de las embarcaciones hasta tierra, en la asistencia y suministro y en la propia lucha fue reconocida el 13 de abril de 1498 por los Reyes Católicos con un “asiento” que dotaba a la guarnición en Melilla de esta unidad con carácter permanente. Estas fechas convierten a la Compañía de Mar de una de las unidades más antiguas de las Fuerzas Armadas españolas. Casualmente y centrándonos en las fechas, cuando un grupo de aguerridos soldados hacen estas tareas ingentes en aquel siglo XV me recuerdan a los famosos y temidos Tercios Españoles en aquel reinado de la Unificación tan deteriorado hoy en España.

Aquellos hitos fueron el preludio de misiones que se fueron incrementando a lo largo del tiempo, ya que, al apoyo y al trasiego de los buques de la Armada se unió el enlace militar de Melilla y Ceuta con la Península y una muy importante, que fue la defensa de las costas melillenses y ceutíes de los ataques de los piratas berberiscos. Berberiscos y también turcos que tenían sus bases principales en islas y peñones a cuya conquista, para acabar con los ataques piratas, contribuyó la Compañía de Mar, empezando por el de Vélez de la Gomera en 1564. Más tarde vinieron el peñón de Alhucemas en 1673 y las islas Chafarinas en 1848, plazas de soberanía española que dependen ahora de la Comandancia General de Melilla y en las que esta compañía mantiene destacamentos. Sumando más “hechos importantísimos” a su largo historial, como su participación activa en 1925 en el desembarco de Alhucemas, considerada la primera operación militar anfibia combinada y que en buena medida inspiró a la de Normandía, por muy simple, que no estúpido que pueda parecerle a algún exegeta historiador.

Más de cinco siglos han propiciado el cambio de nombre, pasando por los Pelotones de Mar o la Compañía Marítima de África del Ejército, ya que durante un tiempo perteneció a la Armada y volvió al Ejercito sin perder el blanco y azul como marineros de Tierra, dejando en 1990 el Cuartel de Santiago en Melilla, su emplazamiento natural frente al mar durante 493 años. Hoy incluida en el Acuartelamiento “Pedro de Estopiñán y Virués”, con la Unidad Logística número 24 de Melilla, en la que se integró en 1987.

La historia de la compañía, se remonta más de quinientos años, cuando la ciudad se incorpora a la Corona española. El 17 de septiembre de 1497 una expedición compuesta, entre otros, por “40 Hombres de Mar” conquistó Melilla para la Corona Española. Y cuenta la historia que aquellos triunfadores fueron los creadores de la Unidad más antigua del Ejército. Por ello hoy en día existen dos unidades muy peculiares y poco conocidas, en las que destaca que sus integrantes se uniforman como los miembros de la Armada, pero con sus propios distintivos. Quizá por ello, y por el uniforme que visten, muchos piensan que pertenecen a la Armada, aunque no es así. Sus componentes prestan servicios a las unidades de Tierra, desde la Mar.

Un poco de historia sobre la de Ceuta. Su primera época fue, la lusitana, de 1415 a 1580 por ser este último año el que vio como Felipe II que pasó a ser también Felipe I de Portugal tras la muerte del rey D. Sebastián. De 1580 a 1700 es la época hispano-portuguesa, una etapa en la que el elemento militar constituía el 50% de la población de la plaza, y en la que la jefatura de la unidad estaba formada por el denominado “alcaide de mar”. Aunque la ambición del duque de Braganza arrebatara el reino lusitano Felipe IV no impidió que la fidelidad demostrada por la población ceutí a los Habsburgo permitiera la preservación de todos los privilegios de la ciudad, incorporada desde entonces a la corona de Castilla con el título de “muy noble, leal y fidelísima”, vive por lo tanto la Compañía todas las vicisitudes de la plaza en primera fila, como los treinta años del asedio de Muley Ismail que estuvo muy cerca de apoderarse de Ceuta, y le quito Tánger a Inglaterra.

El conflictivo siglo XIX trae consigo la franca decadencia del imperio español que ya venía dándose desde dos siglos antes pero que el XIX se hunde, lo que sin duda afectó a Ceuta y Melilla. A finales de siglo las compañías tienen una reválida importante que hacer, reciben a 35,000 hombres llegados desde la península para la “Guerra de África” bajo el mando de los generales O´Donnell y Prim, lo que supuso un enorme esfuerzo para las Compañías.

El patronazgo de las unidades pasa de ser de San Antonio (desde la época portuguesa) a la Virgen del Carmen, patrona de la Armada. En 1921 con la derrota española en Annual y la consecuente guerra del Rif hace aumentar la plantilla, en septiembre de 1925 las tres compañías: Ceuta, Melilla y Larache (creada al efecto y posteriormente abolida) intervienen activamente en el desembarco de Alhucemas junto a los franceses, dando lugar a la concesión de la medalla naval. La llegada de la II república conforma y plasma la intervención de la compañía en la toma de Sidi Ifni por el coronel Capaz. La guerra civil trae una gran actividad, pero a su término no había fondos ni para uniformes. La guerra encubierta de Ifni-Sahara entre 1957 y 1959 acarrea un gran esfuerzo a las Compañías. En 1968 la Compañía de Mar de Melilla fue incluida en las fuerzas especiales del Ejército y ya más recientemente, noviembre de 1975 intervienen en la operación “Golondrina” con la retirada del ejército de Ifni y Sáhara Occidental que exige también una gran actuación de la unidad, era la evacuación de todo el personal civil, militar y propiedades españolas del territorio español del Sahara Occidental.

Estas unidades son las Compañías de Mar de Ceuta y de Melilla, a las que hoy quiero rendir un humilde homenaje y difundir su existencia y, sobre todo, no olvidar que existieron otras tres; Ifni, Larache y Sáhara, ya desaparecidas. 

Caballeros de tierra y de mar sirviendo a España desde 1415, la primera unidad del Ejército Español pero vistiendo de lanilla azul.

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