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Montanaro: UNA GRAN RECTORA PARA UNA GRAN UNIVERSIDAD

UNA GRAN RECTORA PARA UNA GRAN UNIVERSIDAD.

Los que tenemos oportunidad y el privilegio de trasladar nuestras opiniones al mundo a través de los medios, también, además de criticar la actualidad social, política y económica, tenemos la obligación de destacar lo bueno de las ciudades, de su gestión y de sus gentes. Coincidiendo con las fechas que por derecho mitifican a la mujer, eslabón clave para el desarrollo humano, ético y natural en esa sororidad a la que debemos sumarnos, conviene resaltar que tenemos el honor de contar con la primera mujer Rectora en la perla educativa de la región como es la UPCT, lo que da pie a crear una cesta de reconocimiento a una labor. 

  Si los cartageneros estamos orgullosos de nuestra historia, de nuestra ciudad no es menos orgullo el de nuestros universitarios, sin condición de nacimiento. Cartagena siempre ha sido lugar hospitalario y entorno a la docencia un lugar privilegiado, inherente al desarrollo humano y técnico en estudios básicos, medios y sobre todo universitarios, con un campus heterogéneo de extraordinaria belleza e historia, la perla de la educación técnica de una región bastante inhóspita educativamente y dónde la UPCT que dirige hoy la primera mujer Rectora es vanguardia a pesar de las inquinas y envidias regionales. 

Hay una máxima en la UPCT y es ir mejorando cosecha a cosecha y añada a añada, o suerte a suerte, por la situación torera de la misma. Si ya, dirigir una universidad, si rodearse de un grupo directivo de excedencia es complicado, hacerlo estos últimos años con un desarrollo en la compleja gestión diaria ha sido de “Cum Laude”. Una Magnífica rectora más que una Rectora Magnífica, que lo es, en tiempos difíciles para la lírica que decía la canción, el epíteto de difícil es una generosidad de identificación, toreada, lidiada o manejada con excelente trapío la misma; quizás por su aproximación a la plaza de toros hoy anfiteatro, me permito las analogías para definir la gestión de la rectora y su excelso equipo. 

Cartagena está entonado el GAUDEAMUS IGITUR, alegrémonos pues…, para saludar y reconocer a la mujer y ala científica su trabajo y gestión, en una tarea que, al menos, implica que Cartagena salude “Post iucundam iuventutem” tras la divertida juventud y antes de la incómoda vejez, “ante molestam senectutem”. Beatriz Miguel Hernández ante todo es una persona cercana, lo demuestra en cada momento, delante de cámaras y detrás de ellas, delante de micrófonos y detrás de ellos, en charlas y sobre todo, en dar cera a contubernios universitarios producto de la egolatría ajena, de la incomodidad docente y de la trasgresión educativa haciendo gala y reafirmando lo que no elude, su responsabilidad, lo que hoy es llamado una líder, que no lideresa, necesaria para naturalizar una excepcionalidad como la época pandémica, desarrollar las cátedras e infligir correctivos verbales a las adversidades contraria a la hegemonía académica, todo ello siempre rodeada de un equipo de mercenarios del buen hacer universitario, los que pensamos en los científicos y formadores “de casta”, amantes de su profesión, seria y honesta, de ideas claras y de sorprendente fácil argumento, amiga de lo común y real, lo más importante, sabe granjearse muchas y buenas amistades que, a pesar de las distancia sociales, laborales y  políticas se engalana con una beca de respeto y un birrete de afecto. 

 En palabras de la protagonista “No podemos perder de vista el papel de la universidad como agente fundamental en el desarrollo de la llamada ciencia ciudadana y la democratización del saber”. La Rectora ha sido esa docente de proximidad a pesar de su magnífico rango, algo más significa en este texto, mucho más, el cual, y muy humildemente sólo quiere ser un homenaje a una Dama Universitaria de excepción que deja una huella imborrable a su paso en tiempos muy difíciles tanto sociales como económicos de auto supervivencia para las Universidades en particular y la Educación en general dentro de lo regio y rígido que significa el desarrollo del gobierno educativo.  

Así las cosas, nos encontrarnos ante un Rectora que se abarloa desde la UPCT al puerto cartagenero, al alma marina que da la impronta de la ciudad, y de ahí en estos años recientes sus hechos, los de su equipo, actos, acciones y éxitos, nobles y austeros, eficaces desde la sutileza unos y desde la controversia otros como el hábil reproche a la injerencia universitaria regional, quizás implícito en la ardua carrera, se impone una nueva singladura cumplida y aún queda otra, orlada por la profesionalidad y experiencia dilatada que conforman en su espita educativa y humana en los “baos y cuadernas” o decisivas estructuras de tan regia institución nacida con alma marinera. 

Conocí hace algunos años a la Rectora, de casualidad, y pude comprobar la exquisita amabilidad que la caracteriza, persona directa y sencilla, notable anfitriona y de una cercanía humana singular. Más tarde se materializó con las casualidades sociales y académicas todo aquel conocimiento en más hechos palpables aseverando el gran carácter humano y social que la caracteriza en la Trimilenaria ciudad departamental, que hoy conforma un respetuoso homenaje a la mujer y a la Educación Superior, una ciudad que con birrete saluda a la que es la Gestora de los procesos universitarios técnicos locales y regionales. “Hay que buscarse la vida, salirle al paso; no esperar a que venga a buscarte, a que te escoja para algo”, son palabras decisivas en la identidad del carácter de nuestra protagonista. Usando el cercano argot taurino, coger el toro por los cuernos antes de las cornadas naturales de la vida, estar en vanguardia, una manera de ser y efectivamente, proactiva, definición de trabajo, esfuerzo y consecuentemente éxitos no lejanos a los sacrificios. 

Durante estos recientes años ha surcado los mares universitarios enarbolando el pabellón cartagenero con gentileza y orgullo, nunca en retaguardia, siempre poniendo a la Universidad en progreso y desarrollo, pero con un sentimiento de unidad y camaradería que ha blandido y enarbola en sus respectivas atribuciones, digno exponente del cargo representado, con una habilidad a la vez que cualidad que es la de hacer que las penurias se conviertan en gloriosas aventuras, la escasez en solvencia en una clara evidencia y claro, reflejo de la alta preparación y disposición de la Universidad Politécnica de Cartagena, de nuestra Universidad por todo el mundo, hace de la amenaza una oportunidad y de la debilidad una fortaleza que diría Humphrey. 

 Con ella y su equipo se han forjado profesionalmente centenares de hombres y mujeres, heredera de aquellos cimientos que arraigaron Ramon Medina Precioso como primer Rector y José Vicente Albaladejo como Gerente con la máxima de «hacer de esta Universidad el motor tecnológico de la Región» así como la continuidad de Félix Faura durante 9 años como rector, y los 8 entre los rectores José Antonio Franco y Alejandro Diaz. 

El actual cuaderno de bitácora de la Magnífica Rectora más que Rectora Magnífica se nutre de elementos químicos, de macroelementos, de traza y ultratraza, además de una tesis doctoral amparada en la Química Cuántica y Computacional que la define. En las últimas dos décadas ha estado ligada a la Universidad Politécnica de Cartagena, desarrollando una intensa labor docente en el área de Ingeniería Química y también, ha dado muestras de sus grandes dotes investigadoras, como autora de varias patentes, colaborando en trabajos sobre dispositivos de seguridad en tractores, obteniendo financiación del Ministerio de Defensa para estudiar las propiedades mecánicas de una síntesis de grafeno… 

Así las cosas, esta Licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Doctora en Ciencias Químicas, Catedrática de Universidad en el Departamento de Ingeniería Química y Ambiental de la UPCT desde 2011, profesora que ha realizado sus tareas docentes e investigadoras tanto en la Universidad Autónoma de Madrid, en la Universidad de Alberta en Canadá y en la Universidad Paul Sabatier de Francia en las áreas de Química Física e Ingeniería Química. La mujer que antes de ser Rectora Magnífica desempeñó el cargo de Secretaria y Directora del Departamento de Ingeniería Química y Ambiental de la UPCT, la que ha sido miembro de la comisión de acreditación para el acceso al Cuerpo de Profesores Titulares de Universidad en ANECA y Vicerrectora de Investigación de la UPCT, nos da lecciones de trabajo y además,  en los tiempos que corren de superficialidad y banalidad, se siente orgullosa, de ser una persona trabajadora, constante y comprometida que, rodeada de apoyo y cariño de sus compañeros, familia y actual equipo, ha podido alcanzar su carrera académica de modo satisfactorio…. Decía Albert Einstein que, “El azar no existe, Dios no juega a los dados”, con lo que el éxito no es aleatorio. 

Nuestra Universidad Politécnica de Cartagena es la universidad técnica más joven de España, aunque varias de sus escuelas se fundaron a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Así la Escuela de Capataces de Minas y Maquinistas Conductores germen de la actual Escuela Universitaria de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos y de Ingeniería de Minas se crea en el año 1883, y la Escuela Superior de Industrias preludio de la actual Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial, en 1901. La Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) nació en 1998 como cuarta universidad politécnica de España tras las de Madrid, Cataluña y Valencia. Actualmente se imparten 20 grados y 22 másteres oficiales en los ámbitos de ingeniería, arquitectura y empresa. Dispone de tres campus urbanos, situados en el centro histórico de la ciudad.

La Politécnica de Cartagena destaca por la eficacia más que eficiencia de sus investigadores y su potencial de transferencia de conocimiento y colaboración con el sector productivo a través de su Red de Cátedras de Empresas Tecnológicas. La promoción de las vocaciones STEM en niveles preuniversitarios (Science, Technology, Engineering and Mathematics), así como el fomento del emprendimiento y la internacionalización con altas tasas de inserción laboral que facilitan que sus graduados dispongan oportunidades laborales. Participa en el consorcio de la Universidad Europea de Tecnología, junto con otras ocho universidades de otros tantos países de la UE como son la Universidad Técnica de Sofía (Bulgaria), la Universidad Tecnológica de Chipre (Chipre), la Hochschule Darmstadt, la Universidad de Ciencias Aplicadas (Alemania), la Universidad Tecnológica de Dublín (Irlanda), la Universidad Técnica de Riga (Letonia), la Universidad de Tecnología de Troyes (Francia), la Universidad Tecnológica de Dublín (Irlanda), la Universidad Técnica de Cluj-Napoca (Rumania) y la Universidad de Cassino y del Lazio Meridional (Italia).

La UPCT se enmarca en un entorno urbano, ubicándose gran parte de sus instalaciones en edificios históricos rehabilitados, como el Hospital de Marina (siglo XVIII), el Cuartel de Antigones (siglo XVIII), la Casa de Misericordia (siglo XIX) y el Cuartel de Instrucción de Marinería (siglo XVIII), además del Campus de Alfonso XIII, campus originario en el centro de la ciudad. Este patrimonio compromete los presupuestos para el mantenimiento de tan nobles y notables edificios. Estudiar en la UPCT es apostar por el futuro. Sus grados, másteres y programas de doctorado tratan desafíos como la tecnología en la Industria 4.0, energías renovables, urbanismo, la modernización agrícola, industrial y empresarial, formando también a expertos en Big Data e Internet de las Cosas. La UPCT ofrece oportunidades laborales a través de su Red de Cátedras, donde medio centenar de empresas generan opciones laborales para los alumnos. La movilidad internacional de sus alumnos y de sus proyectos es una identificación más de su interrelación y desafíos.

 Si la Rectora cree que su mayor logro es intentar (conseguido sin duda) ser una buena docente, implicada y comprometida con su alumnado, compromiso que influye y determina la excelencia como profesionales, o si para ella, los graduados o egresados son el mejor ejemplo de la labor académica de decenas de profesores y trabajadores de la UPCT, ella es el ejemplo para el orgullo de nuestra Universidad en esta tierra tres veces milenaria.

“La vida no es fácil, para ninguno de nosotros. Pero… ¡Qué importa! Hay que perseverar y, sobre todo, tener confianza en uno mismo. Hay que sentirse dotado para realizar alguna cosa y que esa cosa hay que alcanzarla, cueste lo que cueste”. Marie Curie

Andrés Hernández Martínez

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