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PENSANDO EN VOZ ALTA: ECOPRAXIA

PENSANDO EN VOZ ALTA

ECOPRAXIA

No sé si algunas de las personas que tienen la paciencia de leerme, algún que otro lunes, pensarán lo mismo que yo. Mi primer pensamiento va dirigido a la cantidad de actos violentos, muertes incluidas, dentro del seno familiar (violencia machista, violencia vicaria, violencia… ponga el apellido que quiera; pero en definitiva VIOLENCIA). Lo más triste son las muertes. El segundo pensamiento me traslada a la brutalidad que se produce en las calles, centros comerciales, teatros y en cualquier lugar en el que se reúnan seres inocentes y ajenos a lo que se le puede venir encima… muerte incluida.

La gran mayoría de estas inhumanas acciones son retransmitidas por los medios de comunicación, sobre todo audiovisuales, y prácticamente asistimos en directo a dichas barbaries. A raíz de esto me planteo una pregunta: ¿no sería mejor no divulgar este tipo de noticias? La base de mi pregunta está en el efecto imitación. Hay mucho descerebrado que, pienso, hace exactamente lo mismo o más para demostrar que es más bárbaro.

No se si mucho tiempo atrás, diariamente, se producían tantas barbaridades como ahora. Igual no existía tanta inmediatez en la información, igual no había tanta violencia o se tapaba. No lo sé. Lo que sí es cierto es que todos los días nos levantamos con este o aquel monstruo, o monstruos, que ha asesinado, o han asesinado, aquí, allá o acullá.

Estoy más que convencido que la ecopraxia está por medio. ¿Qué es la ecopraxia? Sabemos que la imitación es una parte fundamental del desarrollo humano. Los humanos, igual que el resto de simios, imitamos a los demás durante la infancia como forma de aprendizaje social. Sin embargo, en algunas personas esta imitación no cesa; se convierte en un tic imposible de evitar y desarrollan un síntoma llamado ecopraxia.

La presencia de ecopraxia puede ser indicadora de la presencia de un trastorno neuropsiquiátrico. Aunque muchas veces pueda ser evidente, puede manifestarse de formas más sutiles que pasen desapercibidas a simple vista.

Para entender por qué las personas tenemos la tendencia a imitar, en primer lugar, debemos tener en cuenta la existencia de neuronas espejo. Estas neuronas se activan al ver a otro realizar una acción y provocan una reacción paralela a la del observado, reflejando las acciones del otro. La activación de estas neuronas no lleva siempre al movimiento, pues somos capaces de inhibir la respuesta motora (no toda persona que ve noticias truculentas se lanza a imitar).

Según estudios realizados recientemente (Psicología y mente). Tradicionalmente, se entiende que la ecopraxia sucede porque el paciente es incapaz de inhibir la ejecución motora e interrumpir el proceso. Sin embargo, no toda la evidencia empírica está de acuerdo. Los tics eco prácticos son respuestas motoras altamente sobre aprendidas que, una vez disparadas por un estímulo externo, se llevan a cabo inevitablemente. Es imposible interferir en estas respuestas e interrumpirlas, de ahí su carácter involuntario y automático.

Es posible que las ecopraxias, dado que se llevan a cabo muy frecuentemente y están más consolidadas, se vean más representadas en el cerebro que los movimientos voluntarios. De esta forma, las personas con ecopraxia tienen una asociación entre estímulo y tic muy sensible y les resulta imposible controlar estas respuestas.

Así, no es que los tics sean respuestas normales no interrumpidas, es que son asociaciones estímulo-respuesta mucho más arraigadas que se disparan ante el más mínimo estímulo.

Por todo lo expuesto, modestamente pienso que lo mejor es reducir al máximo los estímulos y las noticias dantescas, sobre todo visuales.

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