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PENSANDO EN VOZ ALTA : EL DÍA DESPUÉS

PENSANDO EN VOZ ALTA

EL DÍA DESPUÉS

A menos de veinticuatro horas de la concentración en la Plaza de Colón de Madrid, me dirijo a los políticos en general. Como en cada unión de elementos, hay excepciones. Qué cada uno, que lea estas líneas, se posicione como más le apetezca o crea.

Estimados políticos espero que se encuentrenreposando después de la gran manifestación. Y que se encuentren personalmente, porque los veo muy perdidos y sin rumbo definido y concreto. Servidor queda a la expectativa de las próximas ocurrencias.

No es que estén ustedes perdidos y como pollo sin cabeza en estos últimos tiempos -sobre todo aquel que tiene mando en plaza-, es que jamás han tenido una posición firme y rotunda frente a las cuestiones que el día a día plantea. Esto es así porque nunca se han preocupado por el paisano de a pie, no se enteran de lo que ocurre a su alrededor, jamás han sufrido con los que realmente sufren. Ustedes viven de espaldas a la realidad y mirándose el ombligo. Sólo “reaccionan” cuando hay una desgracia, u oportunidad de obtener rendimientos, y la reacción siempre es la misma: foto, palabras huecas, palabras que no sienten y el famoso minuto de silencio. Evidentemente lo hacen sólo y exclusivamente para ver los votos que pueden arañar. El político español (con muy, muy, muy pocas variantes) vive para sí mismo, para su poltrona y sus fotos; el pueblo, la grey les importamos un higo.  

Los encontramos de todo tipo y pelaje. El codearse con éste y aquel, el salir en los medios de comunicación expresando vaguedades y opiniones huecas; todo esto les pone y lo que es peor, se lo creen. Hay quien va acompañado del fotógrafo de turno y cuelga en las redes sociales fotos y fotos, aunque no tengan que ver con su cometido “political”, pensando que al público le interesa.

Me he preguntado muchas veces sí, ustedes, cuando llegan a ocupar un cargo; por modesto que sea, dentro de su partido y se extiende a un puesto en la administración de su pueblo, ciudad, autonomía o Estado; se creen que el cargo es para siempre -ad eternum. Por lo visto y constatado, parece ser que sí. Bueno, hay algunos que le han salido los dientes en la política y ahí siguen; a estos hay que reconocerles un mérito y una habilidad. ¿De quién es la culpa? ¿Del pueblo? o ¿Del sistema electoral que tenemos? Sistema electoral, señores políticos, que hay que ir cambiando -cambiando entre todos los ciudadanos-. Sistema electoral que cada cuatro años nos impone un Presidente de Gobierno no elegido por el pueblo, sino por la “pandilla” que se junta en el Congreso de los Diputados.

Ese es un tema del cual hablaré, si me dejan, otro día. Me refiero a lo del Congreso. Un servidor, por cuestiones que no vienen al caso, ha asistido en el mismo a alguna que otra sesión de trabajo y el entrar me supuso un choque brutal, mentalmente hablando, y entendí que uno haga lo que sea para permanecer ahí el máximo tiempo posible -con alguna que otra excepción-, amén del pastizal que se llevan por transitar sus pasillos y soltar chorradas varias.

De vez en cuando alguno de ustedes se cae del caballo y ve la luz, por ejemplo, hay quien se ha dado cuenta que le gustaría que su partido hablase más de España y a los españoles y no solo a los independentistas. La luz la ha visto y esto le ha supuesto -democráticos que son los partidos- que la arrojen a la invisibilidad y de nuevo a la oscuridad. Decir la verdad es pecado entre esta grey, entre esta fauna que pulula alrededor de nosotros, la razón es muy simple: primero porque mienten más que hablan y porque sus niveles intelectuales dejan mucho que desear (obsérvese que para ejercer de político no se necesita, no sólo tener un pequeñísimo título, ni tan siquiera saber leer y escribir). Son ustedes expertos en no ir de cara, la mayoría de las veces los vemos de perfil, pienso que por la mañana asoman su rostro a la calle y según sople el viento así van: “Acho viento de lebeche” pues hoy nos escoramos a babor, por ejemplo.

Señores es muy triste que poco a poco vayamos perdiendo la fe y la confianza en ustedes. Me gustaría saber cuántas personas fueron ayer a la manifestación de “motu” propio y no porque los partidos ponían los autobuses -pagados por todos-.

Los políticos, últimamente, sólo sirven para enredar y dar malos ejemplos. Parecen camaleones, hoy verde y si mañana, el de enfrente, dice verde, entonces yo azul. Es muy, muy, muy triste. Y lo peor de todo es que si el refrán español que reza “Otros vendrán que bueno te harán” se hace realidad ¿qué nos espera? Queden con su conciencia, el día después.

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