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PENSANDO EN VOZ ALTA: ¿HACIA DÓNDE CAMINAMOS?

PENSANDO EN VOZ ALTA

¿HACIA DÓNDE CAMINAMOS?

Hoy día 14 de febrero -San Valentín- muchos de mis lectores (gracias por seguir leyéndome) estarán con las ‘mientes’ en otras cosas…felicitar a su pareja, si lo tiene por costumbre, o comentando el resultado de las elecciones en Castilla-León -ha ganado el Partido Popular-. Más mi intención en el día de hoy no es comentar ni lo uno ni lo otro. Mi idea es la de hablar sobre el uso de las técnicas modernas -móviles, tablets, ordenadores…- en la vida diaria y en los colegios, por parte de los jóvenes. Sobre todo, a raíz de la noticia que a mediado de la pasada semana apareció en todos los noticiarios: «Un menor de 15 años mata a sus padres y a su hermano en Elche después de que le castigaran sin wifi por las malas notas.

Los hechos ocurrieron el martes, día 8, y durante tres días convivió con los cadáveres, que dejó en un cobertizo – El crimen se cometió con una escopeta de caza».

Esta noticia no puede quedar en un mero hecho anecdótico, ni mucho menos, es muy grave y todos debemos de estar atentos y pendientes de nuestros menores, y no tan menores, sobre el uso que le dan a tanto “cacharrito” electrónico y conectado al mundo exterior.

Todos los artilugios modernos tienen sus ventajas y desventajas -una de las peores es creernos que no podemos vivir sin ellas y nos angustia el no estar conectado con…-. Lo peor que existe es la dependencia de… de lo que sea, el ser dependiente es una ¿enfermedad? mental muy grave. Lo peor es creer que estar “apagado” el no estar “conectado” es el fin del mundo y puede ocurrir lo del menor en Elche. ¿Qué pasó por la cabeza de ese muchacho para acabar con la vida de sus padres y hermanos, arruinarse su vida y la del resto de la familia? ¿Tan intensa era su dependencia al ciberespacio? ¿Quién o quiénes indujeron ese “mal” al joven? Hemos, entre todos, de ir apartando poco a poco de ciertos sitios esas dependencias y usar otros métodos y otras técnicas para hacer ver que existe vida más allá de las pantallas.

Entiendo que, en principio, es muy cómodo soltarle al bebé que va en una silleta, o está sentado junto a una mesa, una pantallita para que se calle y no moleste…es muy cómodo, pero, a la larga, poco eficaz y peligroso. La mala costumbre de no hablar, no hablar, no hablar y no hablar, es muy perniciosa.

Reitero que las técnicas modernas, los avances en el ciberespacio son “cojonudos” pero el exceso y, sobre todo, el mal uso, nos vuelve “gilipollas”. A causa de la dichosa pandemia en las escuelas, colegios, institutos y en todos los centros de enseñanza se ha hecho uso de pantallas diversas… está claro que en algunas asignaturas no ha sido eficiente. Pero al ir volviendo a la normalidad, hemos de ir volviendo a menos pantallas y más presencia “en vivo”. De lo contrario vamos hacia el precipicio mental y emocional.

Si en clase se usan dispositivos móviles, la gran mayoría de los alumnos estarán pendientes de notificaciones e interacciones con otros en el mundo virtual, dificultando la concentración sobre lo que se está haciendo en ese momento, no permitiendo la participación en clase. Hay que aprender a reflexionar, hacer comentarios críticos sobre el tema que en un momento determinado se está tratando; para todo esto hay que mantener el máximo nivel de atención…nivel de atención que se pierde si no miramos al profesor y a los compañeros y solamente estamos pendientes de una pantalla.

¿Hacia dónde caminamos? Creo que debemos dirigir nuestros esfuerzos en enseñar a hacer un uso responsable de la tecnología en general y del móvil en concreto; es una oportunidad educativa. ¡Ojo! los responsables de la educación, mentores y familiares próximos deben de predicar con el ejemplo, pues ¿hasta que punto se puede exigir a los chavales un uso responsable sobre los móviles, por ejemplo, cuando por parte de muchos adultos no se está haciendo lo propio?

¿Hacia dónde caminamos? Está claro que es necesaria la reflexión sobre el uso general de la tecnología y aprovechar el inmenso potencial que puede tener tanto el aprendizaje como en el desarrollo de las habilidades tecnológicas. Además, no es algo que pueda obviarse. La tecnología ha venido para quedarse y facilitarnos algo la vida. Más, reitero, todo hay que usarlo en su justa medida y no enfadarse ni liarse a tiros con el que tenemos al lado porque el wifi falle o nos lo retiran por alguna causa y, en esta ocasión,a la pregunta ¿hacia dónde caminamos? respondernos: voy a dar un paseo a ver la calle, la gente, y lo hermoso que es vivir sin estar pendiente de si tengo que conectarme o no. ¡VIVAMOS! Hay vida más allá de las pantallas.  

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