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PENSANDO EN VOZ ALTA: ¡QUE TRISTEZA!

PENSANDO EN VOZ ALTA

¡QUE TRISTEZA!

Siempre he dicho, y muchos de ustedes lo saben, qué si se me nombrara para un puesto de mando en cualquier lugar, fundamentalmente político; lo primero que haría sería reunirme con las personas que en él laboran y ponerme, indiscutiblemente, a sus órdenes y les diría que ellos sigan funcionando como deben y saben. Yo me limitaría a recoger sus peticiones, para pelearlas y para ponerlas en práctica lo antes posible. Nunca haría política por pertenecer a este o aquel partido o asociación. ¡NUNCA! Bien es cierto que, lo reitero una vez más a fuer de ser un pesado, solo tengo un carnet, el DNI, y porque es obligatorio.

Es muy triste dejarse llevar por unas ideas y entorpecer o dejar de hacer ciertas cosas porque igual no sienta bien a quien me manda, o porque puede disminuir mi cuenta corriente o la calderilla que me acompaña permanentemente.

Es muy triste el, por ejemplo, arreglar un socavón en una carretera -recojan la ironía- cuando en él cae un vehículo y mueren los ocupantes. No hay que esperar a reparar las deficiencias, de cualquier tipo, cuando hay unos afectados, sin remedio, de por medio. Hay una deficiencia, se repara al instante.

Es muy triste echar la culpa al del otro partido porque el “socavón” ya existía cuando ellos gobernaban y miraron para otro sitio. Eso sí, seguro que después del accidente se reúnen para “¿estudiar?” la situación y lamentarse del accidente y de los fallecidos.

Es muy triste que hayan asesinado a dos guardias civiles porque el material que manejaban, ¿lancha?, era muy inferior a los fuerabordas de sus asesinos. El señor ministro del interior, no es capaz de ir al lugar del asesinato, Barbate, pero si a Cádiz donde, según se recoge en los medios de comunicación, mantendrá una reunión con el coronel Luis Martín Velasco, jefe de la Comandancia. Posteriormente, se trasladará a la Subdelegación del Gobierno, donde presidirá una Mesa técnica de Coordinación con el delegado del Gobierno, el director general de la Guardia Civil, Policía Nacional y la subdelegada del Gobierno, entre otras autoridades, para analizar las circunstancias del suceso. ¿Qué va a analizar? ¿No sabe que los medios que tienen son muy inferiores a los del ‘enemigo’? ¿Quedan satisfecho con la reunión, ahora? Las reuniones hay que hacerlas antes con los que día a día están a pie de calle y de mar. Tienen que tener los medios antes que las circunstancias. ¡Es increíble la inutilidad y la ignorancia mental que tiene algunos! Todo vale con tal de estar agarrados al ‘machito’.

Que triste el pasar página poniendo cara de tristeza durante el minuto de silencio. Ese minuto que no falte, maldita sea. Les recuerdo que       un minuto de silencio es una expresión de luto y condolencia realizada con un silencio, rezo, reflexión o meditación durante un tiempo determinado. El minuto de silencio está considerado como un gesto de respeto en homenaje a una persona recientemente fallecida o como conmemoración de un acontecimiento trágico, del mismo modo que lo es el izado de una bandera a media asta. Menos minutos de silencio, en determinadas situaciones, y más minutos de charla con los que se juegan el pellejo cada día para ver que necesitan y como se pueden proteger mejor. ¡Mejor antes que después!

Reitero, me cuesta trabajo, hoy día, más allá del respeto que lleva implícito, entender que cada vez que ocurre algún hecho luctuoso se lleve a cabo dicho “minuto de silencio”; me cuesta trabajo entenderlo porque no sé su utilidad. No veo que consiga poner remedio a hechos similares (parece más un conformarse con rabia) y una y otra vez…, cada vez más, el minuto. Esta falta de entendimiento y el no sumarme a ninguno de ellos pienso que se debe a mi (de)formación científica, en la que todo planteamiento va dirigido a obtener una solución. Lo que no se hacen son planteamientos reiterados para no llegar a ningún puerto.

Más de una vez he pensado, y estoy seguro, que se hace un uso político de los mismos, siempre viene bien la foto, ¡que tristeza!, pero… después de la foto ¿qué? Mejor sería, cuestión ilusoria, más vida y menos “minutos”.

Volquemos nuestros esfuerzos, no en uno sino en todos los minutos que sean necesarios, en exigir a los poderes públicos que arbitren medidas eficaces contra todo aquello que nos hace daño y puede llevarnos a situaciones irreversibles. Me imagino que el daño es igual en todos los signos ideológicos. ¡Que tristeza!

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