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PUTO FALCON

Y con esto poco a poco llegó el frio. Nunca falla, en España en verano nos quejamos del calor y en invierno del frio sin acordarnos de lo que sucedió tan solo hace unos meses, será por la falta de memoria. Memoria de la de recordar no de la <> en la que solo se recuerda a una parte, tampoco de la que no nos acordamos de lo que comimos ayer y sí recordamos perfectamente a aquél niño del patio del colegio que nos hacia la vida imposible, eso se llama RENCOR y ODIO; la misma memoria llena del superlativo rencor y odio de la que tratan de reavivar discriminando según quienes fueran los autores de unos crímenes de hace casi noventa años, pero olviden que aún viven las victimas que consiguieron zafarse del tiro en la nuca y el artefacto explosivo y los autores de los mismos, los filo-amigos, los filo-cómplices y los filo-jefes políticos que ordenaros esos crímenes. Y ahora desde la Sede Parlamentaria del Congreso de los Diputados, donde la representación de la mayoría está en quienes condenan esos asesinatos, o eso dicen aulgunos, una filo-minoría que tiene atrapados por “los colgantes de su ego” al Presidente del Gobierno, protegida desde la presidencia del Congreso que se permite expulsar a quienes condenan los crímenes por una correcta expresión, mientras los filo-terroristas se regocijan desde su escaño. Cuando nos tienen acostumbrados a escupir insultos mientras ponen en la calle a violadores. Y que nadie me venga con el cuento de que Zapatero acabó con el terrorismo de ETA, sencillamente los puso a sueldo y les dio sillones en las instituciones, una especie de puertas giratorias de las que tanto saben ellos, sueldo que por cierto les pagamos entre todos los españoles. El terrorismo de ETA comenzó su declive en el momento en el que empezó a matar políticos, ya se les había complicado cuando tocaron a jueces y fiscales, porque mientras fueron Policías, Guardias Civiles y Militares se arreglaba con un bonito entierro y una pensión de viudedad.

  Quizá el señor Alfonso Rodríguez Gómez de Celis del PSOE, que desgraciadamente ejercía de suplente como Presidente del Congreso, debería echar un vistazo al diccionario antes de tomar su decisión, como he hecho yo antes de escribir esta crónica. Ahí hubiera visto la etimología del prefijo “filo” que quiere decir “amigo” y que yo recuerde Otegui y por ejemplo Iker Casanova, Arkaitz Rodríguez e Ikoitz Arrese <<cuyos escaños de Bildu tienen reservados en el Parlamento Vasco están condenados por delitos de sangre>> y sus demás filo-compadres de erritaberna no eran colegas de peña de la Real Sociedad de fútbol de San Sebastián ni estaban afiliados a la asociación de encajeras de bolillo de Rentería, sino que sus FILOS, es decir, sus amigos a los que tanto defiende a capa y espada estaban en otra organización mucho más tenebrosa que obraban con pasamontañas cubriéndose la cara, con bridas para las muñecas de quienes secuestraban y explosivos subfusiles y pistolas para quienes asesinaban incluidos niños y mujeres, y que ahora a los “autores pringados” porque sus “filo-jefes-políticos” no solo se niegan a condenar sino que también a colaborar con la Justicia en entregar a sus filo-compañeros de partido que fueron autores de los crímenes aún no esclarecidos, todavía con la sangre de sus víctimas salpicada aún sobre sus rostros, tiene filo-amigos que se los llevan a las cárceles de Vizcaya, Guipúzcoa o Álava, donde sus otros filo-amigos-compañeros-abertzales tienen las competencias para colocarlos en “residencias” tipo Brians 2, para desde allí ir preparándolos para el indulto que seguirá al de los golpistas catalanes. 

  Claro está que Gómez de Celis, aunque vaya al cementerio no le puede preguntar a sus compañeros de partido Germán González López, Enrique Casas, Vicente Gajate, Fernando Mujica, Francisco Tomás y Valiente, Fernando Buesa, Juan María Jauregui, Ernest Lluch, Froilán Elespe, Juan Priede, Joseba Pagazaurtundua o Isaías Carrasco, pues no obtendría respuesta de quienes son los filo-amigos de los que les pegaron un tiro por la espalda o les pusieron un artefacto explosivo en los bajos de su coche, pero no hace falta, toda España lo sabe, solo hay que mirarlos a la cara y ver sus expresiones de odio y sus instintos criminales aunque lo hagan desde un escaño y todo esto por un puto Falcon.

  Y así transcurre la sobremesa del domingo, encendiendo el puro, tomando café y aprovechar estas letras que tecleo en el móvil, con la única excusa de enviar un fuerte abrazo a amigos y familiares.  

RAMON GALINDO

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