Rincón literario de Paco Marín

Rincón Literario de Paco Marín: «Hierro viejo»

TÍTULO:     Hierro viejo

AUTOR:      Marto Pariente

EDITA:       Siruela (2024, abril)

Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 14,5 x 21,5 cm. Número de páginas: 212. PVP: 18,95 €. ISBN: 978-84-19942-71-5

“Hierro viejo” es ‘un’ Marto Pariente, puro y duro. He observado cambios en la redacción que te hacen ir con precaución en la lectura, hasta que llegas a lo más alto de la ola literaria y, ya, desde ese punto acompañas a los protagonistas como si fueras uno más.

“Hierro viejo” está desarrollado, con mucha habilidad, en capítulos cortos; con frases concisas y muy contundentes. Trama muy vertiginosa, a la vez que cinematográfica. Los diálogos son, a su vez, breves. Personajes muy curiosos y muy bien estructurados: Hermanos Tapias. Matrimonio Bobby. Rubí de Miguel y sus hijos. Dudas Franco… Pero, sobre todo, el joven Marco y el eje central de la historia, Coveiro, su tío.

Quedo a la espera de su próxima obra.

«Coveiro, el sepulturero de Balanegra, cava una fosa. Sin prisa. A golpe de pico y pala ahonda el agujero y mantiene a raya a sus fantasmas. Los muertos no recuerdan nada, y él debería hacer lo mismo. Y es que Coveiro sigue metiendo gente bajo tierra, solo que ahora, ya en la recta final de una vida de violencia, lo hace de manera legal. Flaco consuelo. El ayer, que asoma cada poco entre el mantillo como una flor de hueso, nunca se entierra como es debido.

Por eso se ocupa del cementerio, y de cuidar a su sobrino Marco, un chico autista cuya única obsesión es aprenderse todas y cada una de las inscripciones de las lápidas. Hasta que Rubí de Miguel, dueña de Carbac, la industria cárnica más importante del país, orquesta el sepelio del mayor de sus hijos. Pero los planes se tuercen cuando los hombres de Rubí se topan con un testigo incómodo: Marco lo ha visto todo y deciden llevárselo con ellos. Es entonces cuando Coveiro entiende definitivamente que no hay redención posible para hombres como él, que ni la luz crepuscular es capaz de suavizar la superficie basta y roma del hierro viejo. Da igual cuántos años transcurran: las balas del pasado llegan siempre a su debido tiempo. Y ese tiempo ha llegado».

Marto Pariente (Madrid, 1980) es escritor y funcionario del Estado. Es autor de “La cordura del idiota” (2019) —Premio Novelpol 2020, Premio de Novela Cartagena Negra 2020, y cuya traducción al francés ha sido incluida por la editorial Gallimard en su prestigiosa serie negra— y de “Las horas crueles” (2022).

Bienvenido, de nuevo, a este Rincón Literario… Gracias, Marto Pariente…

P.- Recuerde a los despistados quien es Marto Pariente.

R.- Podría hacer un corta y pega con el currículo literario, pero entiendo que esto se puede encontrar en las solapas de los libros. Déjenme entonces decirles que Marto Pariente es alguien que no deja de comenzar con cada novela. Dicen que en esta vida hay que tener un plan, aunque sea malo, así que mi plan malo, mi nuevo comienzo, pasaba en “Hierro viejo” por construir un western crepuscular en clave de novela negra actual.

P.- ¿Cuándo, cómo y por qué nace «Hierro viejo»?

R.- 2020. Plena pandemia. No era necesidad, fue un ejercicio de evasión, una huida literaria hacia adelante. Mi suegro (Manolo, a quien dediqué esta novela) se muere. Lo sabemos, él lo sabe, pero no dio su brazo a torcer ante la enfermedad. ¿Una última batalla antes de perder la guerra? Así lo hizo. Así se gestó “Hierro viejo”, así le di voz a Coveiro.

P.- ¿Que es más complicado: redactar una novela corta o larga?

R.- En “Hierro viejo” opté por una narración más breve y concisa. Esto es así porque cada historia requiere su propio ritmo, sus propios tiempos y, además, plantea diferentes preguntas.  En “Hierro viejo” al igual que en “La cordura del idiota” (novelas corales) el lector tiene una visión de conjunto más amplia, tiene más información que los propios personajes. Entiendo que sostener el ritmo narrativo pues, lo hace algo más complicado.

P.- ¿Por qué sus espacios narrativos se centran en pueblos pequeños?

R.- Lo más honrado es hablar y escribir de lo que uno sabe. Los dramas, los traumas, la violencia y, en definitiva, las pasiones y miserias humanas no son privativas de las grandes urbes.

Recuerden que pueblo pequeño, infierno grande. Eso dicen.

P.- ¿De qué autores «bebe» y son modelos suyos?

R.- Letras: Cormac McCarthy, Ken Bruen, Donald Westlake, George W. Higgins, Jim Thomson, James Crumley, James Sallis, Elmer Mendoza, Alexis Ravelo, Luis Gutierrez Maluenda, Joe Álamo y Victor del Árbol entre otros.

Cine: Tarantino, los hermanos Cohen, Guy Ritchie, Ález de la Iglesia y Juanma Bajo Ulloa entre otros.

P.- ¿Le resultó complicado «construir» el personaje de Coveiro y mantenerlo a lo largo de toda la historia?

R.- Lo complicado es crear personajes principales que no quieren serlo. Construir a su alrededor un discurso, una narración, convincente para el lector.  Ahondado un poco más en la pregunta, la dificulta quizá resida en crear un personaje cuya dimensión interior se defina por acciones y diálogos.

P.- ¿Es Coveiro un «espejo roto»?

R.- El espejo no está roto, es el interior de Coveiro el que hace tiempo se hizo añicos. Se crea pues la paradoja. La imagen reflejada no está acorde con la verdadera dimensión interior del hombre. Esta ambigüedad ayuda a crear un personaje oscuro y decadente, un personaje que sabe que, aunque intente enterrar sus recuerdos, estos yacen bajo tierra blanda.

P.- ¿En qué invierte más tiempo: en imaginar la historia o en escribirla?

R.- En imaginarla, organizarla y estructurarla, dosificar información, violencia y humor. La parte literaria del asunto es más amable, más breve, sin duda.

P.- Me llama mucho la atención ‘Rubí de Miguel’ ¿Existe modelo real?

R.- Rara vez existe un modelo real. En muchas ocasiones, y esto es humano, tal o cual personaje puede parecerse a otros sobre los que hemos oído hablar, hemos leído o vistos en cine y televisión. Esto aproxima al lector a modelos y arquetipos reconocibles dentro del género negro, y está bien. La vuelta de tuerca, la originalidad, viene cuando trabajas las descripciones con trazos gruesos de pincel y se definen a sí mismos mediante sus actos. ¿Existe entonces un modelo previo? Da igual. Lo importante es que la Rubí de Miguel de cualquier lector, no tiene porque, parecerse a la que yo pudiera tener en mente. Intento tratar a mis lectores como adultos, por lo tanto, su viaje a través de la narración, no tiene porque, ser exactamente igual al mío.

P.- Venda su novela ¿por qué hay que leer «Hierro viejo»?

R.- Soy muy mal vendedor. Puedo, eso sí, parafrasear al gran Alexis Ravelo, de manera que no tienen porque, leerme a mí, pero: ¡Lean, carajo!

P.- ¿Cómo se toma las críticas que le hacen a sus novelas? Sobre todo, las negativas.

R.- La exposición a la crítica nos coloca en la encrucijada. Un cruce de caminos mal señalizado en el que es muy fácil perderse. Hay que aprender a gestionar nuestras emociones. Comprender que tanto las críticas buenas como las malas, forman parte del camino. Opiniones exacerbadas en uno u otro sentido pueden hacerte que pierdas la perspectiva.  Como un boxeador novel, estoy aprendiendo a encajar los golpes, esta es la verdad.

P.- ¿Es posible que se traduzca «Hierro viejo» al francés?

R.- Sí. Es ya una realidad. Saldrá si todo marcha como es debido para el año que viene. “La Cordura del idiota” está teniendo una gran acogida en el país vecino, de manera que seguiremos haciendo camino con “Hierro viejo”.

P.- Sus planes a corto y medio plazo ¿son?

R.- A corto, y siendo muy optimista, me encantaría aprender francés. A medio, estoy trabajando en un nuevo proyecto, una nueva novela en la línea de “Hierro viejo” y “La Cordura del Idiota”.

Zapatero a tus zapatos, dicen.

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