Rincón literario de Paco Marín

Rincón Literario de Paco Marín: “Historias de mostrador”

TÍTULO:     Historias de mostrador

AUTOR:      Paco López Mengual

EDITA:       Tirano Banderas (2021)

Encuadernación: Rústica con solapas. Tamaño: 13,5 x 21 cm. Número de páginas: 286. PVP: 10,00 €. ISBN: 978-84-123161-1-7

En algún momento he clasificado a Paco López Mengual como “monstruo” y aquí y ahora lo ratifico. Es un autor como la copa de un pino… domina la escritura que se proponga: libro juvenil, novelas de diversos estilos, relatos cortos… todo lo que toca lo eleva a una categoría superior.

“Historias de mostrador” es una delicia en cuanto a lectura variada de diversos momentos vividos detrás de su trinchera diaria. Daría lo que fuera por pasar un día conviviendo con el mercero y el escritor, debe ser una experiencia única.

El libro alberga un total de 227 historias, todas geniales. Para cuando lean el libro les dejo algunas de las que más me han gustado: “Viaje” (pág. 118) es una auténtica bomba. “Salvaslip” (pág. 128). “Botones” (pág.130). “España profunda” (pág. 244). “Abuelos” (272).

Las siguientes son palabras firmadas por el autor… como él dice: pasen y lean…

El mostrador de mi mercería es el balcón desde donde miro el mundo, el lugar que me sirve de trinchera para observar el comportamiento humano; desde allí, descubro una mina de personajes e historias que no dudo en aprovechar para mis relatos. Durante los últimos años, utilizando un estilo breve y conciso, a modo de microrrelato, he escrito centenares de artículos donde reproduzco situaciones costumbristas y pintorescas, todas reales, que han ocurrido a mi alrededor, sin entrar a analizarlas ni juzgarlas críticamente. Otras veces, al igual que las olas del mar acercan botellas con un mensaje en su interior hasta la orilla de una playa, la gente llega hasta mi mercería y deposita historias sobre el mostrador.

Historias de mostrador es un bosque animado lleno de magia y en el que habitan centenares de personajes peculiares, una galería humana integrada entre otros muchos por viudos, poetas, supersticiosas, misses, policías, sacerdotes, sepultureros, colombianas, extraterrestres, evangelistas, ciegos, futbolistas, sordomudas, mesías, gitanos, carteros… y hasta el mismísimo Jesucristo, en carne y hueso.

Pasen y lean.

Paco López Mengual

Paco López Mengual (Molina de Segura –Murcia-, 1962)Mercero y novelista.

Ha publicado siete novelas, La memoria del barro“El mapa de uncrimen”, “El último barco a América”, “Maldito Chino”, “El grafiti del Cid”, “Ejecutar a Otto Maier” y “Yo, don Juan Manuel”; cinco libros de relatos, “La mansión de los mutantes”, “La pistola de Hilarito”, “Un paseo literario por calles de Murcia”, “Crónicas y romances de Murcia” y “Cuentos de miedo para jóvenes valientes”; dos libros de viajes, “Recuerdos de Lisboa” y “Unos días en París”; y el libro de relatos infantiles “¿Te cuento un cuento?”. Colaborador de varios medios de comunicación, es también autor de las obras de teatro “Laentrega de Mulinat as Sikka” y “Malnacido”. Ahora ve la luz “Historiasde mostrador”, una miscelánea literaria entre el microrrelato, el artículo periodístico y la auto ficción.

La novela “El mapa de un crimen está traducida al portugués.

Es miembro de la Muy Noble y Muy Leal Orden del Meteorito.

En “Las Marujas”, tras el mostrador, nos recibe Paco López Mengual … Gracias… 

P.- Por favor, por si alguien sufre amnesia, presente a Paco López Mengual.

R.- Fundamentalmente, soy un mercero que escribe. Desde hace unos quince años “sufro” la pasión de contar historias. Hasta el momento he publicado novelas, relatos, libros de viaje, cuentos infantiles; también he escrito teatro. Enamorado de la literatura de transmisión oral, narro historias por Molina de Segura, por el centro de Murcia y hasta por el cementerio de mi pueblo.

Mi última aventura literaria se llama “Historias de mostrador”, un libro donde confluye mi profesión de comerciante con la del cazador de relatos.  

P.- ¿Cuánto tiempo abarcan las historias que componen el libro?

R.- Las historias de mostrador que aparecen en el libro han sido escritas durante los últimos seis años. En realidad, se trata de una selección de 225 narraciones de las más de 2.000 que han ido apareciendo durante este tiempo en el diario La Opinión, en la Cadena Ser y en mi Facebook.

P.- ¿Hay historias censuradas y que no ha publicado? Si es así ¿por qué?

R.- No, no hay ninguna censurada. Cuando escribo estos breves retazos de vida intento que no resulten ofensivos para nadie, a la vez que huyo de la polémica. De cualquier forma, siempre huyo de la corrección política que, de seguir así, terminará por aniquilar la literatura.  Si sé que puedo herir, no los escribo. Así que más que de censura, podemos hablar de autocensura.

P.- Las historias ¿las escribe en el momento que tienen lugar o las archiva en la mente, para más tarde?

R.- Cuando estoy tras el mostrador y me cuentan algo, me ocurre alguna situación llamativa o salta el chispazo por algo que he escuchado, lo anoto en la libreta que siempre llevo conmigo para que no se olvide. Luego, en casa, ese mismo día, le doy forma y la publico en redes sociales. Nunca las retoco. Intento que sean como fotografías, instantáneas de un momento concreto.

P.- ¿Quién debe más: el mercero al escritor o el escritor al mercero?

R.- Sin duda, el escritor al mercero. Mi mostrador es el lugar desde donde miro el mundo, mi ventana al exterior. Muchas de las historias y personajes que aparecen en mis libros vienen de ahí. 

P.- ¿Qué está leyendo ahora mismo? Recomiende un par de títulos, por favor.

R.- Acabo de terminar un relato de Tolstoi titulado ¿Cuánta tierranecesita un hombre?, y acabo de comenzar una novela a la que tenía muchas ganas, “Línea de fuego” de Pérez-Reverte. Podrían ser dos buenas recomendaciones.

P.- ¿Cómo ha sido su experiencia en el ELACT?

R.- Venir a Cartagena siempre es un placer; y si lo es por motivos literarios, roza lo sublime. A mí, Cartagena siempre me ha tratado de una manera inmejorable. Un diez para los anfitriones literarios y otro diez para los lectores.

En cuanto a el ELACT me parece una de las experiencias más serias y originales que se organizan en esta región en torno a las letras. Estoy muy agradecido de que me hayan invitado a participar.

P.- ¿Cómo ve el panorama literario en nuestra Comunidad?

R.- Lo veo cada vez mejor y le auguro un gran futuro. Cada día son más los nuevos autores que se incorporan al elenco ya existente, y más también los activistas culturales que se esfuerzan por hacer visible este fenómeno. La eclosión de editoriales que están surgiendo en la Región, para dar salida a todo ese trabajo, es una muestra de ello. También hay un ramillete de Ayuntamientos que son conscientes de lo que está sucediendo en los últimos años y lo apoyan; aunque por el contrario hay que lamentar la actitud de la Consejería de Cultura para la que el mundo de las letras les es totalmente ajeno. Al contrario de lo que ocurre en otras comunidades, la nuestra vive ajena al boom literario que estamos viviendo. A pesar de ello, la sociedad civil se sigue organizando.

P.- Venda su libro ¿por qué hay que leer Historias de mostrador?

R.- Sólo aspiro a que quien abra “Historias de mostrador” pase un rato agradable y placentero con el libro en sus manos. Se trata de pequeñas narraciones vividas tras el mostrador de una mercería, retazos de vida que unas veces son humorísticos, otros emotivos y algunos trágicos. Están escritos de manera sencilla y breve, hasta el punto que puede ser una lectura accesible incluso para gente que no tiene el hábito de leer. En sus páginas aparecen muchos personajes singulares, una galería humana formada por viudos, extraterrestres, poetas, policías, enterradores, sordomudas… Creo que es un libro que retrata la vida tal y como es, un álbum de fotos que nos hará reír, emocionarnos y hasta reflexionar. 

Lo resumiría en una lectura agradable. Y, además, sólo cuesta 10 euros.

P.- ¿Cómo va “toreando” al bichito? Sus planes a corto y medio plazo ¿son?

R.- Como todo el mundo: con mascarilla, gel hidroalcohólico y distancia social. El confinamiento fue bastante fructífero a nivel literario. No sólo me dio tiempo a ordenar mi biblioteca, también acabé una novela de no ficción que llevaba años escribiendo y que, posiblemente, aparezca a finales de año junto a una película documental en la que también estoy participando. Además, escribí una obra de teatro, “Malnacido”, que ya se está representando, obteniendo muy buenas críticas, y que en mayo se subirá a los escenarios de Cartagena.

Por otro lado, deseando que se puedan volver a retomar los paseos literarios que venía realizando en Molina, Murcia y el cementerio de mi pueblo.

Como ves, el Meteorito me dio de lleno y no me deja parar.

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