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“Un nudo en la garganta y un tiro en la nuca”, por Ramón Galindo

Y con esto poco a poco se nos fue “el Pelusa” Diego Armando Maradona, que tantas pasiones desata y al que tanto lo idolatran, hasta su funerario se ha sacado un selfie con su cadaver, dantesco. Pero en realidad este hombre de haber nacido unos años más tarde seguramente no hubiera sido nadie, no sólo porque posiblemente no hubiera hecho a la Selección Argentina Campeona del Mundo, ya que su “mano de Dios” la hubiera detectado el VAR, y por lo tanto hubieran anulado el histórico gol, sino que muy probablemente ni siquiera habría podido jugar en el fútbol profesional, pues lo más probable es que los análisis y controles antidoping lo hubieran apartado del deporte. Pero tampoco debemos olvidar que además de yonqui, se trataba de un maltratador demostrado, bebedor jugador y pendenciero; en resumidas cuentas, un cielo. Pero ni cabe la menor duda que con todas estas taras ha alcanzado el cenit de la aclamación popular, por lo tanto todo un genio.
Y con “el astro” ya en el cielo o en el infierno, aquí continuamos en otro Averno de presupuestos y de armonizaciones fiscales. Dice Alfonso Guerra (algunos no sabrán ni quien es) que los socialistas españoles tienen ahora un nudo en la garganta, yo diría que un sapo que están deseando escupir.
Lo que está claro es, que ETA se acabó cuando los asesinos dejaron de matar policías, militares y guardias civiles (203 beneméritos, 146 policías nacionales y 98 militares) y la emprendieron contra jueces fiscales y políticos ¡Y hasta ahí podríamos llegar! Pero no es menos cierto que no sólo fueron los populares Gregorio Ordoñez y Miguel Ángel Blanco los que recibieron tiros en la nuca, -tampoco hay que olvidar que Javier Maroto (PP) también pactó con Bildu y después se fue de vinos con ellos- pero hasta once miembros del PSOE fueron asesinados a tiros por los abertzales:
Germán González, muerto a tiros; Enrique Casas, también acribillado; Fernando Múgica, tiro en la nuca; Fernando Buesa (junto a su escolta por un coche bomba); Vicente Gajate asesinado por la espalda; José María Jáuregui de dos tiros en la cabeza; Froilán Elespe un tiro en la cabeza; Juan Priede, un tiro en la nuca; Joseba Pagazaurtundúa, cuatro tiros a bocajarro; Isaías Carrasco, ametrallado en la puerta de su casa.
¡Como para no tener un nudo en la garganta! Y ahora llega Pedro Sánchez y pacta con los de las pistolas y la goma-2, concediéndoles todo lujo de exigencias.
Quizá el “ni olvido ni perdón” lo podemos decir los que salimos vivos de aquello, y se nos erizaba la piel cada mañana al salir del ahora tan nombrado Cuartel de Loyola, que camino de la Comandancia de Marina de Pasajes, en cualquier semáforo veíamos a algún tipo sospechoso, o tipa de las que se cortaban el flequillo con un hacha, con las manos en los bolsillos o escondidas, mientras conducíamos con el revólver debajo del muslo en el asiento del coche. Pero no los los olvidaremos ni perdonaremos ni a ellos, ni a Sanchez, ni tampoco a Maroto.

Ramón Galindo.

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