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VOTAR ¿PARA QUÉ?

PENSANDO EN VOZ ALTA

VOTAR ¿PARA QUÉ?

Llevo mucho tiempo preguntándome si el votar, en este maravilloso país: ESPAÑA, sirve para algo. Aclaro: Si sirve para algo al pueblo llano. Es un derecho y un deber, según parece.

Leyendo a Jean-Jacques Rousseau nos encontramos con que, de cajón, la autoridad política legítima surge de la voluntad general del pueblo. Posiblemente esté equivocado, pero en ‘la piel de toro’, últimamente, se vota a alguien y gobierna otro alguien. ¿O no?

Sigo buscando opiniones y veo que, para John Stuart Mill, votar no es solo un derecho personal, sino una obligación social, pues al participar en las elecciones, los individuos contribuyen al bienestar general de la sociedad. ¿Seguro? Eso será en otros países, en el nuestro se contribuye al “bienestar” de unos cuántos.

No obstante, el votar tiene un gran valor significativo. Tiene un valor antes y después de la votación, esté o no “manipulada”. He de reconocer, a pesar de mis dudas, que el acto de votar es una poderosa declaración de compromiso con los principios democráticos. Principios que echo de menos en la gran mayoría de nuestros (des)gobernantes. Es una afirmación; reitero, el votar; de la creencia de que cada voz cuenta, incluso cuando muchos creemos que el sistema es defectuoso.

A pesar de todo lo apuntado anteriormente, votar es un aspecto crucial de la virtud cívica. Es una oportunidad para que los individuos ejerzan su responsabilidad moral de contribuir al proceso de tomas de decisiones colectivas. Al votar, los ciudadanos sostenemos los valores de la democracia y reforzamos el contrato social que une a la comunidad. Cuantos más ciudadanos votemos habrá menos manipulación.

El abstenerse de votar, fortalece la posición de aquellos que, de una u otra forma, buscan manipular el sistema -lo estamos sufriendo-. Insisto, a pesar de mis paranoias mentales, hay que votar pues la apatía de los votantes puede llevar a un ciclo vicioso de corrupción y despojo de derechos. Al votar, los ciudadanos podemos destacar discrepancias, exigir responsabilidades y allanar el camino para futuras mejoras.

Hemos sufrido elecciones en las que ha ganado un partido, pero con “una serie de arreglos y componendas” gobierna otro partido. ¿Es legal? Sí. ¿Es ético? Bajo mi punto de vista, no. A la espera estamos de lo que ocurra en la Comunidad Catalana. ¿Iremos a otras elecciones? ¿Para que vuelva a ocurrir lo mismo? ¿Merece la pena?

Vuelvo a caer en mi yo más profundo y digo: Votar ¿para qué?

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